Año Cero

De La Totalidad
Saltar a: navegación, buscar

Sobre el Año Cero (era cronológica)

Para un resumen de acontecimientos, véase Cronología y Sinopsis.

Se sigue empleando como año cero el inicio de la era cristiana, si bien en el siglo 42 se prefiere la denominación de era común.

Aunque ha habido motivos para marcar otro año cero, nadie encontró el momento de hacerlo oficial: en el momento preciso es complicado que una sociedad sepa que está asistiendo a un acontecimiento cuya trascendencia merezca un cambio de era. Sin ir más lejos, el año cero actual se fijó retroactivamente 526 años después de haber ocurrido. Es decir, fue estipulado en un momento de la Historia en que, excepto los sabios y los funcionarios, casi nadie pensaba en un calendario absoluto de uso universal. La gente corriente contaba los años basándose en acontecimientos: tal o cual reinado, la fundación de una ciudad, una batalla. A medida que las redes comerciales y las relaciones internacionales se afianzan y se extienden a toda la ciudadanía, diferentes calendarios prevalecen hasta que uno se impone.

En realidad, tras el siglo XIX, nadie ha sido capaz de fijar un año cero de uso común porque el calendario absoluto lo empleaba ya demasiada gente que se negaba a abandonarlo por razones prácticas y de costumbre. Y mucho menos a recalcular fechas retrospectivamente: mucho riesgo de malentendidos en los negocios y el comercio. Agua pasada no mueve molino. Mientras que en su vida privada cada uno mantenía su calendario personal, en el comercio y las relaciones se mantenía el mismo calendario universal, necesario para fijar plazos de pago, fechar compromisos y detallar cláusulas contractuales. De hecho, en su capa más profunda, la computación sigue refiriéndose a la hora UNIX (vigente desde 1970) y el tiempo universal coordinado sigue siendo la referencia (UTC, vigente desde 1960), hace algo más de dos mil años. Esta pertinacia no solo ocurre con los calendarios: el centro oficial de los mapas de la Totalidad sigue estando fijo en el Sol. Entre otras razones porque, si bien hay un principio de acuerdo sobre la conveniencia de modificarlo para reflejar la realidad política, nadie ha conseguido consensuar a dónde moverlo.

Así pues, las iniciativas de marcar el año cero fueron ignoradas por la inercia de la sociedad en general, malográndose cualquier intento de comenzar una nueva numeración de uso universal. Algunas cronologías instucionales marcan el año cero de la era estelar como el segundo año del concilio. Otras toman como año cero el año en que, por separado, Galves y Cho realizan sus respectivos experimentos. Ahora bien, todas esas cronologías emplean la notación doble (año cero occidental/año cero estelar), y se emplean específicamente para resaltar la rapidez de acontecimientos del siglo 24.

Véase: Cronología.